“EL POTENCIAL DEL TURISMO EN EL PERÚ ES ILIMITADO”
Estamos viviendo sin duda un “boom”
del turismo en el Perú. En los últimos cinco años hemos pasado de poco menos de
1 millón a más de 1 millón 800 mil turistas, se anuncian millonarias
inversiones hoteleras en todo el país y muchos expertos internacionales
coinciden en señalar que el Perú, como destino turístico, “está de moda”. Hay
la sensación de que no nos para nadie, de que podríamos llegar a los cinco o 10
millones de turistas en el corto plazo. Muy difícil.
“TENEMOS UNA OFERTA TURÍSTICA MUY DIVERSA”
Todo lo contrario. Si bien
hablamos internamente de diversos circuitos, de los cañones más profundos del
mundo, de la biodiversidad de nuestra selva, de las cálidas playas del norte,
de los monumentos arqueológicos de decenas de culturas milenarias, de nuestra
maravillosa oferta gastronómica, la verdad es que la mayoría de turistas viene
al Perú con una motivación única: conocer Cusco y Machu Picchu. Todo lo demás
es interesante, bonito, agradable, maravilloso, pero sin duda, complementario.
Un viaje al Perú sin visitar Cusco o Machu Picchu, simplemente, no tiene
sentido.
“EL POTENCIAL DE MACHU PICCHU ES
ILIMITADO”
En absoluto, es más, nos
estamos acercando al límite peligrosamente. El año pasado, la ciudadela
recibió alrededor de 800,000 visitantes, el doble de turistas que la visitaron
el 2001. En agosto, el promedio supera los 3,000 visitantes diarios. La gran
afluencia de público le resta valor a la experiencia y hace cada vez más
difícil la adecuada protección de nuestro patrimonio. Es materialmente
imposible seguir creciendo a las mismas tasas.
“LA SOLUCIÓN ES PROMOVER Y
DESARROLLAR CIRCUITOS ALTERNATIVOS”
Sin duda, ésta es una
buena idea para alargar la visita al Perú, pero no para sustituir la visita a
Machu Picchu. Sin embargo, la estadía de los turistas que visitan el Perú ya es
bastante larga: 15 días en promedio, 21 días en el caso de los europeos. Chile,
por ejemplo, tiene una estadía promedio de tan sólo 7 días. Es difícil pensar
que conseguiremos extender la estadía significativamente, entre otras cosas
porque la duración de la estadía actual coincide en muchos casos con la
totalidad del período vacacional de los visitantes.
Hay quienes piensan que desarrollando circuitos
turísticos alternativos podríamos persuadir a una cantidad significativa de
turistas de hacer una segunda visita al Perú; hoy, el 85 por ciento lo hacen
por única vez. El problema es que estos circuitos alternativos deben tener
atractivos de la talla suficiente no para competir con Cusco y Machu Picchu
sino con destinos como China, Egipto, India, Guatemala o México, que son las
alternativas que estará evaluando un turista potencial al pensar en una segunda
visita al Perú. Siendo realistas, no será tan fácil.
“AUMENTEMOS LOS INGRESOS
DIRIGIÉNDONOS A TURISTAS DE LUJO”
Peligroso. El sentido
común indica que si tenemos una limitación en el número de turistas que podemos
recibir, deberíamos concentrar todos nuestros esfuerzos en atraer turistas de
lujo, dispuestos a gastar en el país US$ 400 ó US$ 500 por día. Sin embargo,
para quienes pensamos que una de las grandes ventajas del turismo es su
capacidad para generar y distribuir riqueza más “democráticamente” que otras
industrias o sectores, la idea de dedicarnos prioritariamente a recibir
turistas de lujo no es la más acertada. Este segmento de turistas es atendido
por los grandes tour operadores, se hospeda en hoteles de las principales
cadenas, come en restaurantes de lujo y compra en las mejores tiendas. No tiene
nada de malo, entre otras cosas porque todas estas empresas generan empleo
calificado, pero sin duda deja fuera de competencia a los miles de pequeños
empresarios dueños de hotelitos y hostales, unidades de transporte,
restaurantes de precio medio, pequeñas agencias de viaje. Es recomendable que
el Perú siga recibiendo turistas de todos los segmentos, para que una mayoría
de la población reciba los beneficios.
“¿SI EL POTENCIAL NO ES ILIMITADO,
CUANTO MÁS PODEMOS CRECER?”
Depende de si
tomamos las medidas correctas en el corto plazo. La primera, “ampliar”
la capacidad de Machu Picchu. Se podrían establecer horarios de visita: mañana,
para quienes parten de Urubamba o Aguas Calientes y tarde, para quienes parten
del Cusco. Esto duplicaría la capacidad de visitantes sin alterar la cantidad
de turistas que estén visitando la ciudadela simultáneamente.
En paralelo, debería hacerse el esfuerzo de generar un
“segundo” Machu Picchu. Choquequirao tiene todo el potencial para serlo, pero
es indispensable invertir en infraestructura que permita un acceso cómodo y
rápido.
Otra medida urgente es la declaración de cielos
abiertos con todo el mundo y la promoción para mejorar nuestra conectividad
aérea. La dificultad para conseguir pasajes aéreos a costo razonable
(especialmente desde Europa) es el principal freno que tiene el turismo hoy.
Finalmente, es indispensable eliminar los obstáculos
que enfrentan una buena parte de las inversiones en infraestructura turística,
especialmente hoteles, por parte de muchos Gobiernos Regionales y de otras
instituciones del Estado.
Si se toman
las decisiones correctas, no hablaremos del ilimitado potencial del turismo,
pero sí podríamos seguir creciendo a tasas del 10 por ciento a 15 por ciento
anual. Caso contrario, podríamos estar lamentándonos en poco tiempo de una
importante desaceleración del sector.
FUENTE
- http://perueconomico.com/ediciones/17/articulos/51
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